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lunes, 15 de abril de 2013

CIUDADES DE LOS VACCEOS

La civilización vaccea se extendía sobre el centro de la Meseta Norte por ambas orillas del río Duero. Ocupaban la totalidad de la provincia de Valladolid y parte de las de León, Palencia, Burgos, Segovia, Ávila, Salamanca y Zamora.
Actualmente sus fronteras son difíciles de precisar, ya que variaron a través del tiempo. A la llegada de los romanos, los ríos Cea y Esla los separaban de los astures por el noroeste, mientras que la línea que se puede trazar entre los ríos Esla y Pisuerga al norte de Carrión de los Condes sería la frontera con los cántabros. Al este, los ríos Pisuerga y Arlanza marcaban el límite con los turmogos (Clunia, la actual Coruña del Conde ya pertenecía a los arévacos, mientras que Rauda (Roa) era vaccea. Más al sur, ya en las provincias de Soria y Segovia, los arévacos eran su vecinos y aliados. Por el sur y sudoeste la frontera con los vetones resulta más difícil de precisar (tal vez la zona de los ríos Trabancos/Guareña). Se sabe que los vacceos poblaron localidades como:
 Cuellar (¿Calenda?),


 Nivaria (¿Matapozuelos?),

 Tordesillas,

Arbucala (Toro).

Rauda

Tela


 Intercatia

 Pallantia

Rauda

Población vaccea  citada por Ptolomeo en la cuenca del Duero antes de la llegada de los romanos se constituía  como ciudad estado aligual que otras tantas fue destruida por lel ejército de Pompeyo. Estaba en el camino de Asturica Augusta y de Caesaraugusta.
 Actualmente corresponde a la villa de Roa en la provincia de Burgos según hallazgos y testimonios encontrados.
 Ceán Bermúdez en 1832 dice que Roa es la Rauda de los vacceos y conserva ruinas de su antigua población
Pocos años después, en 1915, A. Blázquez aseguraba no haber encontrado allí restos antiguos.
La antigua Rauda seguía siendo entonces poco más que un topónimo bien ubicado.
En el año 1947, se encontró un tesorillo, compuesto por al menos 167 denarios indígenas (no se conoce el número exacto, porque se
repartieron inmediatamente entre diferentes personas), dos arracadas áureas y dos cadenillas de hilos trenzados, igualmente de oro.
Rauda se situaba en el extremo sureste del territorio vacceo, en la orilla derecha del Duero, en un tramo donde el río describe una amplia vuelta hacia el norte, hacia donde ha ido derivando  dejando una amplia vega en el sur
Fue en este lugar donde se levantó, durante la Primera Edad del Hierro, la aldea originaria de  la población que en época histórica se llamó Rauda. En el año 1976 se detectaron por primera vez los niveles de esta etapa, y desde entonces se han reconocido repetidamente en un sector del yacimiento. Este primitivo poblado lo fundaron gentes de la cultura del Soto de Medinilla, probablemente durante su etapa de plenitud. El hallazgo de algunas cabañas circulares de postes y ramaje, sin adobes, no es ya hoy un argumento suficiente para postular un inicio anterior, en la etapa formativa del grupo, porque se trata de un rasgo que perduró en la fase de madurez de esta cultura.
 Hacían cabañas de postes con entramado vegetal y manteado de barro junto a otras de adobe, así como instalaciones complementarias rectangulares que debían de tener una función de almacenamiento. Una de las casas de adobe de la Corredera tenía por el  exterior una estructura independiente de postes como soporte de la cubierta.


LA CIUDAD VACCEA

La aldea del Soto finalizó con una importante reestructuración espacial del caserío y cambios en la cultura material, probablemente hacia el 400 a.C., porque todavía no estaban presentes las producciones cerámicas torneadas “celtibéricas” que comenzarían a fabricarse algunos decenios más tarde. Entonces se amortizó y rellenó el foso y se amplió el área urbana.

Las cerámicas autóctonas seguían elaborándose sin ayuda del torno, pero se aprecian cambios en el repertorio que están por analizar. Están presentes, entre otros, los cuencos con decoración a peine, que ya antes aparecían muy esporádicamente, pero que ahora son mucho más numerosos, de los tipos evolucionados, con impresiones, así como vasos de importación ibéricos torneados, que también con anterioridad se encontraban ocasionalmente en contextos del primer Hierro al sur del Duero y que ahora llegan al norte del río.
Desde el cambio de ladead del Hiero I a la II se producen cambios sustanciales tales como la mejora de la reja y el arado  ya que se generalizan los instrumentos de hiero, y la población se concentra en grandes opidums creando complejos urbanísticos.y empezaron a fabricar cerámica con el torno de alfarero, cuando la amplitud de los mercados ciudadanos permitió y un sistema de producción de mayor escala y aparecen las conocidas producciones vasculares elaboradas a torno y pintadas, desde las copas y escudillas hasta las grandes vasijas de almacenamiento, junto a las especies de cocina, los vasos trípodes, las llamativas cajitas con decoración excisa, etc.


 



Además de las actividades agrícolas y ganaderas, que eran el sector principal de la economía, las pesas de telar, habituales en las viviendas, informan sobre la actividad textil de escala doméstica, e igualmente debía de haber una pequeña industria doméstica metalúrgica de bronce, a juzgar por las escorias y los restos de fíbulas y otros objetos recuperados en la excavación de un solar de la plaza del Estudio.

Como en otras poblaciones contemporáneas, la alfarería tenía un carácter más industrial y las instalaciones sesituaban fuera del caserío.

Rauda tuvo un alfar de gran producción, a juzgar por la notable acumulación de desechos, al otro lado del Duero, frente a la población, muy cerca del puente, construido en un punto de fácil vadeo.
Entre las muchas y varias prospecciones realizadas por los diferentes historiadores y en distintas épocas  no se ha podido encontrar una necrópolis que atestigüe como eran os vacceos de Rauda

 











Pallantia

Localidad de Castilla y León, la provincia de Palencia limita al norte con Santander, al oeste con León, al sur con Valladolid y al este con Burgos.
Lo primero que se debe apuntar es que Pallantia, como alguna otra población indígena sigue generando entre algunos investigadores cierta controversia sobre su exacta ubicación.
Lo que sí permite afirmar la arqueología aérea a través de los documentos arqueológicos que en este trabajo se presentan, es que en Palenzuela existió un núcleo urbano con una protección de murallas y fosos del oppidum muy significativo, la mayor defensa hasta el presente hallada en nuestra investigación. Y con la suficiente extensión como para albergar una población que pudiera ser protagonista de los hechos históricos narrados en las fuentes escritas.
No hay que confundir entre la Pallantia de los Vacceos y la Pallantia de los Arévacos. Esta vez vamos a ver la Pallantia perteneciente al pueblo de los vacceos.
Se argumentó la posibilidad de la existencia de dos Pallantia: una en la actual Palencia; sobre un pequeño núcleo indígena, que cobra importancia en época romana.
Habitada desde antiguo por los vacceos, era éste el pueblo más culto y adelantado, desde el punto de vista agrícola, de todos los pueblos celtíberos; según la leyenda fue el rey vacceo Palastuo, hijo de Rómulo, el fundador de la ciudad.
Es difícil dar una definición exacta porque las fuentes escritas, cuentan lo que quieren y como quieren contarlo.
Su forma de vida y de sociedad les hace fuertes para establecer pactos continuos con sus vecinos y con los romanos. Su dedicación al trabajo provoca que los pobladores de las inmediaciones y los ejércitos que se mueven por la región miren con cierta codicia sus campos.
Para otros, son los griegos quienes la fundaron, eligiendo el nombre de la diosa Pallas.
Los Vacceos Poseen una estructura social de raigambre gentilicia y ejercen un tipo de economía tan singular que les lleva a sobresalir por encima de otros grupos del centro.
Se cree que el significado de la palabra Palencia sería "campos del río". Los abundantes restos arqueológicos hallados confirman la antigüedad de la ciudad; destacan especialmente los romanos. Los romanos hicieron de Pallantia una de las ciudades más prósperas de la cuenca media del Duero.
Cuando los romanos atacaron a los celtíberos en el 154 a.C. también se vieron implicados los vacceos, quienes sufrieron terribles pérdidas humanas y materiales.
Pomponio Mela dice que la Pallantia de los vacceos es una de las ciudades más florecientes del interior
Durante ese periodo de dominación romana, los celtíberos vacceos combatieron denodadamente por la independencia de la metrópoli.
A modo de conclusión, podemos afirmar que nos encontramos ante un típico poblado de la II Edad del Hierro, que apoyado en este caso uno de sus flancos en un alto fácilmente defendible, se extiende de forma semicircular por una suave pendiente hacía el río, que serviría también en este caso como defensa natural de su flanco sur; aunque también fueran levantadas como refuerzo dos murallas. En su interior destaca una pervivencia de calles transversales frente a las longitudinales, algo común a otros yacimientos, iniciadores de un urbanismo preconcebido, hacia el siglo IV a.c.. Disposición que en nuestros trabajos hemos constatado en otros seis yacimientos de igual cronología.

Helmantica

En el siglo III a. C., Aníbal, en su avance por Iberia, sitió y conquistó la antigua ciudad de Helmántica (Salamanca). La leyenda cuenta que los salmantinos rindieron la plaza sin oponer resistencia y salieron de la ciudad; pero las mujeres llevaban bajo sus vestidos las armas de los varones, con las que luego sitiaron a los cartagineses dentro de la ciudad.
Con la caída de los cartagineses ante los romanos se consolidó la ocupación romana y la ciudad comenzó a adquirir cierta importancia. Pronto se convierte en un enclave comercial básico debido a su situación privilegiada como vado sobre el río Tormes, que a su vez la convierte en el extremo final de una de las más importantes calzadas romanas de Hispania, la Vía de la Plata
Polibio (3, 13, 8-14)
“Los fugitivos de Helmántica, después de unirse a los exiliados de los olcades, pueblo dominado el verano anterior, instigaron a los carpetanos, y atacando a Aníbal a su regreso del territorio vacceo no lejos del río Tajo, desbarataron la marcha de su ejército entorpecido por el botín. Aníbal obvió el combate y después de acampar a la orilla del río, una vez que reinó la calma y el silencio en el lado enemigo, vadeó el río, levantó una empalizada de forma que los enemigos tuviesen sitio por donde cruzar y decidió atacarlos cuando estuvieran cruzando. Dio orden a la caballería de que atacasen a la columna entorpecida cuando la viesen metida en el agua; los elefantes, pues había cuarenta, los colocó en la orilla. Entre carpetanos y tropas auxiliares de olcades y vacceos sumaban cien mil, ejército invencible si la lucha se desarrollara en campo abierto. Por ello, intrépidos por naturaleza y confiando además en el número, creyendo que el enemigo había retrocedido por miedo, lanzando el grito de guerra se precipitaron al río de cualquier manera, sin mando alguno, por donde a cada uno le pillaba más cerca. También desde la otra orilla se lanzó al río un enorme contingente de jinetes, y en pleno cauce se produjo un choque absolutamente desigual, puesto que mientras el soldado de a pie, falto de estabilidad y poco confiado en el vado podía ser abatido incluso por un jinete desarmado que lanzase su caballo al azar, el soldado de caballo, con libertad de movimientos para sí y para sus armas, operaba de cerca y de lejos con un caballo estable incluso en medio de los remolinos. Una buena parte de los hispanos perecieron en el río; algunos, arrastrados en dirección al enemigo por la corriente, fueron aplastados por los elefantes. Los últimos, que encontraron más segura la vuelta a la orilla, después de andar de acá para allá se reagruparon, y Aníbal, antes de que se recobrasen sus ánimos de tan tremendo susto, metiéndose en el río con su guardia en formación en cuadro los obligó a huir de la orilla, y después de arrasar el territorio en pocos días recibió oficialmente la sumisión de los carpetanos."
Tras la victoria, Aníbal negoció con las élites locales una suerte de statu quo rentable a sus proyectos futuros: un compromiso de no agresión púnica a cambio de fidelidad y provisión económica por parte de vacceos, carpetanos y olcades. El cartaginés garantizó esas cláusulas con medidas de presión tan hábiles como la toma de rehenes y el bloqueo de suministros, amenazando con la agresión militar. Podemos decir que a partir de 217 A.C., los pueblos mesetarios prestan ayuda a Cartago a cambio de mantener su independencia relativa. Declarada la II Guerra Púnica entre Roma y Cartago, Aníbal reclutó multitud de cuerpos auxiliares entre carpetanos, lusitanos y otros pueblos celtíberos.

Interkatia

La población celtibérica de Intercatia  se sitúa en el curso medio del Duero que era la capital de los vacceos, cerca de Villalpando, y otros la sitúan en Paredes de Nava y otros tantos nos dicen que estaba en Bolaños del Campo.
Las tesis son variadísimas y, entre las más frecuentes, Paredes de Nava, Medina de Rioseco, Villagarcía de Campos, Aguilar de Campos, Villanueva del Campo, Valverde de Campos, Bolaños de Campos, Itero del Castillo, Villalpando, Benavente, … La simple enunciación prueba la desorientación general.
Su género de vida era mixto, dedicados al cultivo de cereales y al pastoreo y vivieron diseminados en la meseta, unos en pequeños núcleos rurales y otros en importantes núcleos de población considerados como ciudades, en donde se encontraba la riqueza fundamental y los grupos económicos.
Dicen que albergaba más de veinte mil hombres y 2.000 de a caballo, y se relatan las hambres y los padeceres, la destrucción y reposición de sus murallas, la invasión, el rechazo, las muertes, los pactos y tratados, con entrega de rehenes, ganados y petición de oro y plata que no había.
Es pues una ciudad perdida, porque no se sabe su ubicación exacta
aunque no olvidada, pues sigue siendo mentada con profusión en todos los tratados modernos y actualizados, pero se muestra esquiva a historiadores y arqueólogos que geográficamente no logran identificarla con alguna de las muchos yacimientos arqueológicos existentes en los solares castellanos.
Se cree que la ciudad de Paredes de Nava corresponde a la antigua Intercatia, aunque cada historiador la sitúa en sitios diferentes, ya que no hay textos escritos de donde se hallaba esta ciudad de la tribu de los vacceos..
No fue esta ciudad conquistada ni rendida por sus moradores cuando fue atacada en el año 151 a.C., sino que estableció con los romanos un pacto con una serie de condiciones que permitieron a los vacceos de Intercatia mantener su independencia. Muchos años más tarde, el año 27 a.C., es nombrada de nuevo en las fuentes y los historiadores comentan de ella que, con motivo de la llamada revuelta de los vacceos y como preámbulo de las guerras cántabras, fue tomada militarmente por el general romano Sexto Apuleyo e incorporada definitivamente al Imperio Romano.
La derrota definitiva del pueblo vacceo en esta época da paso al proceso de romanización con disolución progresiva de su sistema cultural y la aparición, según los hallazgos arqueológicos, de la total romanización de estos pueblos tanto en los aspectos material, ritual, como tipológico. Probablemente esta ciudad, inicialmente vaccea, al no haber sido destruida, continuó su actividad en una total organización municipal  atina durante muchos años.
Lo que si se sabe de Intercatia es que tenía una temible caballería vaccea, aunque varias veces fue derrotada por los romanos.
Intercatia es calificado como “probablemente céltico”, y ello, unido a otras detrrminaciones similares, le lleva a concluir que “según su toponimia, pues, los vacceos son un pueblo primordialmente céltico”.

Arbucala

No se sabe con exactitud donde estaba ubicada Arbucala.
Hay varias teorías al respecto.
Los primeros vestigios arqueológicos encontrados, sitúan el origen de Toro en la Edad del Hierro II.
Estos restos junto con el verraco de piedra que aún se conserva en la ciudad, permiten suponer la existencia de un castro que algunos autores identifican con la antigua ciudad vaccea de Arbucala, situada en la calzada de Astorga a Mérida y Zaragoza. Este primer asentamiento, posiblemente desapareció con posterioridad y seguramente formó parte del denominado Desierto del Duero que sería repoblado como bastión leonés.
El famoso Teso del Viso (Bamba) se encuentra situado a tan sólo 15 kilómetros de la ciudad de Zamora, siendo perfectamente visible desde esta. Se encuentra situado en una extensa llanura, situándose si cima a 781 metros de altitud, destacando perfectamente en el paisaje.
En su cima se encuentran restos de un poblado protohistórico, que se ha identificado con la ciudad de Arbucala (Arbukala). Este es un tema que ha levantado gran controversia en el mundo investigador, ya que durante mucho tiempo se mantuvo que Arbucala sería la ciudad de Toro, pero este hecho se ha ido deshechando ya que no existe ninguna noticia de que Anibal en sus campañas llegase a cruzar el río Duero, y si que queda demostrado que llegó a atacar y asediar la ciudad de Arbucala.
Como sabemos la base fundamental de los vacceos o de los pobladores de Arbucala fue la agricultura y  el pastoreo con  la ganadería.
 Tras  fuerte resistencia de los vacceos a los que se unieron carpetanos y olcades la ciudad de Arbucala, que quizá fuera una de las poblaciones más grandes, porque vivían o habían soldados de varias etnias celtibéricas, fue tomada por las tropas del ejercito cartaginés en el 220 a.c. según nos cuentan las fuentes clásicas, al igual que también en estas misma fechas fue tomada la ciudad de Helmantica por los cartagineses de Anibal.
 En la ciudad aún existe una escultura correspondiente a la cultura de los verracos.

Toro de Piedra o Verraco Celtibérico -  Es una figura esculpida en piedra representativa de un toro y data de la segunda edad de hierro. Este tipo de esculturas se colocaban como hitos en los caminos importantes y se creía que atraían la lluvia propiciando la fertilidad de los campos, convirtiéndose en símbolo de fuerza y fertilidad. Está muy desgastada, por lo que no  parece muy explicable que la tengan totalmente a la intemperie, dejando que siga erosionándose.

Lacobriga

Ciudad vaccea lindante con los astures, según nos ofrecen las fuentes clásicas. Situada en Tierra de campos, algunos autores nos dicen que se trata de un enclave celta dentro del territorio de los vacceos.
Se cree que estuvo situada en el actual pueblo de  que conocemos hoy como Lagunilla en la provincia de Palencia, en las inmediaciones del río Carrión, aunque varios historiadores la ubican en sitios diferentes.
Su toponimia viene  de la palabra lacus  lago) y de briga (fortaleza) sería pues la fortaleza del Lago, o el Castillo del lago.
Parece ser que la ciudad o el oppidum fue fundado con las ultimas oleadas de celtas procedentes de Francia empujados por otros, entre  los siglos VII y VI a. C.
 Los fundadores de Lacobriga eran sumamente guerreros Eran un pueblo de pastores que en sus emigraciones buscaban los pastos porque conducían grandes rebaños de ganado caballar y vacuno. También se dedicaban en menor parte a a la agricultura y a la pesca que había cerca del lugar.
-                     El grupo que ejercía el poder era una aristocracia militar de guerreros que eran los jefes de los clanes, y una serie de familias aristocráticas que posiblemente eran los dueños de los ricos ajuares encontrados en sus necrópolis.
Se regían por un “Consejo de Ancianos”, si bien las decisiones militares partían de la aristrocacia.
-Los asentamientos se encuentran en zonas escarpadas, para prevenir ataques, las viviendas son de tipo rectangular con varias habitaciones.
- En cuanto a la Religión, podemos dividir el panteón en tres grupos de divinidades:
1-        Divinidades de carácter astral que suelen ser el grupo predominante en las religiones indoeuropeas.
2-        Los grandes dioses célticos con culto en la Galia, Britania y otros lugares de la Península Ibérica.
3-     Divinidades menores de culto local..                         
-Los enterramientos consistian en las cremacionones, aunque a los guerreros se les daba un tratamiento especial, tal y como recojen las citas romanas: “Los celtiberos consideran un honor morir en el combate y un crimen quemar el cadáver, pues consideran que al comerse sus restos los buitres, su alma sube al cielo”
-Practicaban sacrificios animales, incluso puede que humanos. En ceremonias oficiadas por un druida.
-                     -Lengua común de raíz indoeuropea. Si bien probablemente presentaba variaciones de unos pueblos a otros, que no se pueden identificar divido a la escasez de fuentes escritas.
    En cuanto a la artesanía presentan un tratamiento similar de la cerámica y del hierro, en el que basan una importante “industria del armamento”, de acuerdo con las fuentes clásicas.
(...) Sus espadas tienen doble filo y están fabricadas con excelente hierro, también tienen puñales de un palmo de longitud. Siguen una práctica especial de fabricación de sus armas pues entierran laminas de hierro y las dejan así, hasta que con el curso del tiempo el oxido se ha comido las partes mas débiles quedando solo las mas resistentes (...). El arma fabricada de esta forma descrita corta todo lo que pueda encontrar en su camino, pues no hay escudo, casco o hueso que pueda resistir el golpe dada la extraordinaria calidad del hierro (...)
Sus habitantes prestaron una gran ayuda a Numancia, tanto económicamente, como socialmente, es decir, con dinero, cereales, trigo sobre todo y con guerreros.
Sobre el bandidaje y lo meritorio del sistema agrícola vacceo que les permite tener excedentes, hemos de tener en cuenta el hecho de que los bosques abundaban en la zona media del Duero, con lo que la extensión de tierras cultivables era menor que la actual, otro hecho que hay que tener en cuenta era lo limitado de la tierra cultivable por una comunidad, porque de lo contrario entraría en coalición con los intereses de las comunidades vecinas, debemos recordar la organización en ciudades-estado.
Todo ello unido al hecho de que la tierra total cultivable solo podría serlo anualmente en torno al 50%, ya que ya se practicaría la rotación bienal o incluso la trienal, producía unas productividades más elevadas a las actuales.
Plinio nos dice que construían silos subterráneos para guardar las cosechas y conservar el grano hasta cincuenta años.
Es de entender como dicen las fuentes clásicas (Estrabon y Diodoro Siculo) entre otros,  que sus gentes como buenos vacceos eran muy nobles y cultos.
Uno de los rasgos más destacados de la organización socioeconómica de los vacceos era la existencia de una importante actividad agrícola cerealista, basada en un régimen de propiedad colectiva.
Diodoro Sículo asegura que existía un régimen de propiedad colectiva de la tierra entre los vacceos: " ...Cada año se reparten los campos para cultivarlos y dan a cada uno una parte de los frutos obtenidos en común. A los labradores que contradicen la regla se les aplica la pena de muerte" (Diodoro, 5, 34). Se repartirían cada año la tierra cultivada en suertes y asignando cada una de ellas para que fuese trabajada por unidades suprafamiliares. El producto total pertenecía a la colectividad, quien los repartía a cada uno según sus necesidades.
Se conoce de Lacobriga que unas veces fue enemiga de los romanos y otras veces aliada de ellos.
Al final  tras numerosas luchas y batallas se le concedió a Lacobriga el derecho de ser ciudadanos romanos.
Puesto que era un villa fronteriza entre vacceos y cántabros, sabemos también por la historia que participó activamente en las guerras cántabras, con las luchas que tanto vacceos como cantabros mantenían con los  romanos.
 En cuanto a la importancia de la ciudad parece que fue una plaza fuerte y amurallada en la que se acuñaba moneda,  ya que ya que se conoce una moneda que se halló y que tiene en el anverso una cabeza varonil desnuda, entre dos delfines mirando a su izquierda, y en el reverso un jinete con lanza  en ristre corriendo a su izquierda.

--- Pintia

La localización vaccea de Pintia está situada a cuatro kilómetros de Peñafiel y pertenece a una época comprendida entre los siglos IV a. C. y el VII d. C. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importante de Castilla y León.
Las excavaciones arqueológicas de Pintia, en Padilla de Duero, han permitido estudiar toda una cultura como la vaccea. El trabajo de los arqueólogos de la Universidad de Valladolid ha hecho posible, a través de la necrópolis descubierta, atesorar vestigios, huellas y costumbres de nuestros más directos antepasados y, por lo tanto, conocer los rasgos que nos caracterizan y la cultura de la que descendemos.

Todo ello, sin apenas apoyo oficial y, en no pocas ocasiones, con el esfuerzo económico personal de los propios investigadores.
Los vacceos que habitaron en las orillas del Duero crearon un sistema agropecuario, con una agricultura cerealista extensiva que aportó al paisaje de hace 2.000 años una imagen muy similar al que actualmente tiene. Los vacceos fueron hábiles artesanos, herreros, ceramistas, orfebres... y situaron sus productos entre los apreciados de aquella época.
Pintia fue una ciudad cuya andadura se prolongó durante la romanización de la Meseta, dilatando su existencia hasta el periodo hispano visigodo, para convertirse en testimonio milenario de nuestra historia.
La exposición se estructura en tres secciones: Pintia cotidiana, Pintia simbólica y el Centro de Estudios Vacceos Federico Wattemberg.
Herramientas
En la Pintia cotidiana se muestran los recursos subsistenciales, sobre todo herramientas empleadas en la agricultura, así como esqueletos silíceos de cereales encontrados en el interior de los adobes constructivos. Y, además, una interesante colección de vasijas y otros elementos empleados en el acontecer diario de la bimilenaria ciudad.
 

En la sección Pintia simbólica, se recogen las respuestas dadas por sus habitantes al universal hecho de la muerte, con la presencia de los objetos encontrados en sus tumbas, puñales, caetras, vasos funerarios, etc.
La última parte de la exposición ofrece la posibilidad de conocer en profundidad el proyecto arqueológico que se está llevando en el yacimiento arqueológico de Pintia.

Durante mucho tiempo se elucubró con que Pintia era Valladolid, de hecho una de las glorias renacentistas locales es el humanista Hernán Núñez Pinciano (+1553).. En Valladolid solamente existía un pequeño núcleo vacceo junto a San Pedro Regalado.
Corría el año 220 antes de Jesucristo cuando unos niños que cuidaban los bueyes, los caballos y las ovejas en los prados de hacia la puesta del Sol, entraron corriendo en el poblado, advirtiendo a sus padres de que venía una muchedumbre de gente extraña, armada, y con aspecto peligroso.
Lo eran de verdad. Eran las tropas de Aníbal, que había decidido darse una vuelta por las tierras de los vacci, a ver si era cierto que tenían tantas riquezas como se decía y para quitárselas, que la oportunidad de hacer botín era la que movía fundamentalmente a las naciones de la época.
Tras unas excavaciones se encontró un sistema defensivo  que se trata de la primera muralla descubierta en una ciudad vaccea. Este hallazgo ve multiplicada su relevancia al haberse conocido esta misma semana que al pie del muro hay un foso que incluye un complejo sistema de defensa a base de postes de empalizada y muretes de piedra, lo que acentúa la trascendencia del yacimiento y cambia por completo la perspectiva que se tenía de un poblado que, en su época de esplendor (siglos III al I antes de Cristo), pudo albergar hasta cinco mil habitantes.
La campaña de excavaciones arqueológicas desarrollada durante este verano por el Centro de Estudios Vacceos Federico-Wattenberg de la Universidad de Valladolid en la necrópolis vacceo-romana de Las Ruedas en Pintia (en el término de Padilla de Duero) ha sido «excepcional», con el hallazgo de 44 tumbas aisladas. Según informó ayer la Universidad, en ellas se han encontrado 545 objetos (como puñales, broches, puntas de lanza o escudos), y 134 grupos de restos óseos de fauna.
Otra serie de elementos cerámicos testimonian la variedad y pujanza de las producciones alfareras vacceas. Cerámicas elaboradas a mano, lisas o decoradas con peine, diversas variedades de cerámica torneada, ya sea la tosca o común o la fina pintada con motivos geométricos, tendrán un gran éxito y difusión. La excavación de barrios artesanales específicos como el de Carralaceña, vinculado al oppidum de Pintia, localizado en la orilla derecha del Duero, ha permitido documentar diversos hornos alfareros.
El yacimiento arqueológico comprende la Necrópolis de las Ruedas, donde en temporada de excavaciones se han desenterrado ajuares funerarios de gran valor histórico, y el Poblado de las Quintanas

LA NECROPOLIS

Es la parte más importante del yacimiento, contiene decenas de miles de enterramientos. Está formada por tres parcelas de las cuales una es de la Junta de Castilla y León, otra es privada pero no se labra porque está cedida a la investigación y por último la tercera, también de propiedad privada, estuvo ocho años sin labrase, pero en el 2008 se volvió a arar y plantar.
En aquellas épocas el cadáver era incinerado, con lo cual lo que se enterraban eran las cenizas, pero estas iban a su vez acompañadas de todo un ajuar de la persona, com  compuesto por vasijas, espadas y así hasta más de 100 objetos en muchos casos.
Martín Almagro Gorbea, catedrático en prehistoria e integrante de la Real Academia de la Historia, calificó este cementerio como el más importante de la segunda Edad del Hierro en toda la Península Ibérica, salvo alguna tumba regia tartésica.
La ciudad se extendía también a la orilla derecha del Duero, en el conocido actualmente como pago de Carralaceña, donde se ubicaría el barrio artesanal del mismo nombre, comunicado con Las Quintanas gracias a la existencia de un vado natural.
 El barrio debió nacer, probablemente, como una extensión del poblado en el momento en que éste precisó de un mayor abastecimiento de productos cerámicos; el peligro de incendio sería razón más que suficiente para alejar de las viviendas las actividades con fuego, si bien podrían añadirse otras necesidades como el abastecimiento directo de agua, etc.
Este sector de Carralaceña ocuparía unas nueve hectáreas, con áreas funcionales diversas: zona de hábitat y su correspondiente necrópolis en la plataforma superior de la terraza fluvial, y zona de producción en el espacio de la terraza inferior más cercano a la ribera del río
Las estructuras halladas en este sector corresponden a los restos de las instalaciones de un alfar en el que seguramente, a partir del siglo II a.C. y hasta el cambio de Era, se fabricaron los recipientes y demás objetos de cerámica que acompañaron a los vacceos de Pintia en la mayoría de sus actividades cotidianas.
 Las actuaciones arqueológicas efectuadas hasta el momento en este pago han proporcionado testimonios de diversa naturaleza, si bien todos ellos estrechamente vinculados con la actividad alfarera,

--- Amallobriga

A escasos metros de Tiedra, los pagos de La Ermita, Ceniceros, Alderete, Piedrahita y la Rana, guardan bajo sus tierras los restos de la "civitas" vacceo-romana de AMALLOBRIGA, zona que fue declarada en 1992, como Zona Arqueológica de Interés cultural, por la Junta de Castilla y León.
A falta de una rigurosa excavación, los hallazgos fortuitos y la técnica de la fotografía aérea nos aportan datos de cómo era dicha ciudad.
El emplazamiento ocupa el extremo elevado de un amplio espolón del borde del páramo de Torozos, dominando estratégicamente y visualmente una extensa zona de Tierra de Campos y la campiña del Duero.
Ocupa una extensión de más de 15 has. A una altitud superior a los 810 m. Esta zona estuvo ocupada ininterrumpidamente desde la 1ª Edad del Hierro, cuando tribus que procedencia Hallstática, que estaban procediendo a su sedentarización, se asientan en una media hectárea del pago de Alderete y sus laderas, la parte mas elevada del emplazamiento, a 827 m. de altitud, defendiendo el flanco contra el páramo con una muralla, en el Siglo VIII a. C.. Con posterioridad, los vacceos ocuparán y ampliarán la extensión del asentamiento.
Se sabe que las casas son ahora de planta rectangular e incluyen el uso de piedra en su construcción. También se aprecia cambios en la cerámica, con la novedad de las especies (aún a mano) decoradas con motivos trazados a peine o impresos, siendo sustituidas estas tendencias por la obra fabricada a torno, cocidas a fuego oxidante y pintadas con sencillos dibujos geométricos.
Los vacceos son el pueblo celtíbero que ocupa el valle del Duero occidental antes de la romanización. Son un pueblo agrícola y ganadero con una concepción colectiva de la propiedad de la tierra. No constituyen un estado y la sociedad estaba compuesta por un conjunto de comunidades unidas por un vinculo de sangre y vecindad, pues tenían un origen común, una misma lengua y religión, así como unos pactos que les comprometían ante sus dioses a actuar conjuntamente ante cualquier enemigo exterior.
Su organización social se basaba en "gentes" y "gentilitates", pero a mediados del S. II a.C., existen dos prácticas que nos indican la evolución hacia una jerarquización social: la "devotio" y el "hospitium". Indico esto porque la "tessera hospitalitis" encontrada en Montealegre en 1987, hace referencia a los Amallobricenses.
Los vacceos serán progresivamente conquistados por Roma, sufriendo profundos cambios en su cultura y sus formas de vida. El Inicio de la romanización en esta zona se produjo con las campañas de Lúculo el 151 a.C., pero aquí el ejército romano no tuvo que utilizar la fuerza, a excepción de algún ataque de Escipión, porque los vacceos proporcionaban trigo a Numancia.
Al mismo tiempo se asienta una sociedad pudiente comprobada en los hallazgos funerarios, con buenos ajuares y gran cantidad de monedas y joyas. Fue algo parecido a lo acontecido en la zona mediterránea y la cuenca del Ebro.
Por los clásicos se sabe que algunas de estas grandes ciudades tomaban sus decisiones importantes en Consejos de Ancianos sobre elección de líderes y estados de guerra o declaraciones de paz. Ejemplo de estas decisiones fueron las reuniones de los ancianos de “Cauca” con Lúpulo. Otra muestra de esto fue que Apiano o Tácito no se ocuparon de campañas concretas contra el pueblo vacceo, sino sólo concretamente contra ciudades como “Pallantia”, “Cauca” e “Intercatia” llegaron a hablar también de su “rey”.
Aquí la conquista estuvo encubierta por razones políticas de defensa o de alianza y la misión fundamental de las legiones, fue la introducción de una organización política, económica y social diferente, que afectó a toda la comunidad vaccea y a sus costumbres, de un nuevo idioma: el latín. Puede asegurarse, que tras la caída de Numancia (133 a.C.) los vacceos pasan a formar parte del Imperio Romano.
Uno de los aspectos más visibles de la romanización, fue la construcción de calzadas para comunicar entre sí las ciudades más importantes, para el traslado de las legiones y para desarrollar el comercio. Conocemos estas vías a través del Itinerario de Antonino: La vía 22 "ab Emerita Caesaraugusta" señala por donde discurría en esta zona: Albocela (Villalazán) – Amallóbriga (Tiedra) – Septimancas (Simancas). El Códice "Ravennate" indica otro camino que comunicaba Amallobriga con Intercatia (Aguilar de Campos)
La dimensión de la "Civitas" de Amallobriga, supe-raba ampliamente las 10 Has. La inexistencia de condicionantes naturales dentro de este espacio, nos lleva a pensar, que todo el asentamiento sería espacio habitado con uno ordenación interna concreta. Se detecta la existencia de áreas diferenciadas, ya sea por razones de prestigio social, ya sea por razones funcionales. Existe también suelo no edificado en su interior, lo que nos lleva a pensar en una planificación urbanística avanzada, tanto si lo consideramos suelo "urbanizables" o espacios de uso público.  
La diferente alineación de las barriadas, alejadas del centro, hace presumir, que el urbanismo indígena quedó fosilizado en esta zona, algo lógico si pensamos que la población seguía siendo mayoritariamente (quizá el 98 %) vaccea.
En un momento determinado la extensión del caserío determinó el aterrazamiento de algunas de sus laderas. Las viviendas tenían planta cuadrangular, construidas sobre cimientos de piedra caliza con alzado de adobe.
Tanto dentro del asentamiento, como en sus laderas, aparecen cenizales o ceniceros, que podrían ser vertederos de materia orgánica o bien deposiciones de gran volumen originados por grandes labores de reforma o reorganización urbanística del interior del hábitat, pues en ellos se recogen abundantes restos de cerámica celtibérica junto a restos romanos.
En función de la diferente trama urbana podemos diferencias tres barrios en Amallobriga: El más extenso ocupa la parte central y meridional del asentamiento (entre el camino viejo de la Ermita y Alderete), donde ocho calles paralelas organizan la distribución de las viviendas entre los 25 m. que las separan. Al norte (a la derecha del camino viejo en dirección a la Ermita) se identifica un segundo barrio, que no ofrece evidencia de calles organizadas y donde los edificios tienen una orientación distinta a los del primer barrio. En un tercer barrio ( al principio del camino nuevo), se aprecian construcciones cuadrangulares sin orientación definida. La fotografía aérea no ofrece, por ahora, más datos.